Vida en movimiento

“Moverse o morir” una frase de Sergio Peinado, un español que me ha cambiado la vida desde que lo encontré en las redes sociales ¿y por qué me ha cambiado? pues ahora les cuento…

Como bien sabemos, la vida diaria en la actualidad es más sedentaria por diversos motivos, ya sea por la tecnología (el tiempo que pasamos viendo el móvil), por el trabajo, por la depresión, por el estrés, etcétera. Sin embargo, dicha vida sedentaria en lugar de sumar a nuestra salud, resta por todas las consecuencias que trae consigo, y esto se traduce en múltiples enfermedades y achaques.

Por ello, la frase anterior “Moverse o morir” hay que llevarla si es posible, tatuada jeje, pues realmente no saben lo que suma mantenerse activo durante el día y se los digo con causa de conocimiento porque lo he llevado a cabo ya hace algunos años de mi vida.

Y mantenerse activo no significa que debes pasar horas haciendo ejercicio en un gimnasio o en casa, porque eso sería imposible por las actividades que cada persona lleva a cabo en su día a día, pero sí que se puede ser activo a lo largo del día. En lo personal, tengo un objeto que me ayuda a medir mi actividad y sin excepción lo llevo puesto todo el tiempo, y dicho objeto es “mi reloj inteligente”. De verdad es súper efectivo estar monitoreando durante el día cuántos pasos he dado y qué tiempo de actividad llevo.

Y es que todo suma, por ejemplo, cuando trabajaba en oficina y pasaba mucho tiempo sentada, cada determinado tiempo me levantaba de mi lugar, bajaba las escaleras hasta el piso -3 del estacionamiento y después subía nuevamente a mi lugar, de verdad esto me reactivaba de nuevo. Trataba de utilizar lo menos posible el ascensor y cuando terminaba de comer, salía a caminar un poco, les aseguro que estas cosas que a veces vemos insignificantes me llenaban de energía para seguir trabajando.

Ahora que el panorama para todos ha cambiado y que nos mantenemos en confinamiento, también me he armado mi plan de movimiento en casa para seguir activa y con actividades muy simples, es decir, haciendo labores en casa que implican movimiento como barrer el patio, la azotea, hacer la limpieza de la casa (hagan la prueba con este último para que vean cuántas calorías se consumen, les va a encantar), si estoy sentada haciendo cosas en la lap top, cada cierto tiempo me paro y hago sentadillas o ejercicios con los brazos. Y eso sí, si algo no puede faltar en mi día a día, es la dosis de salud, o sea, el ejercicio, hago por lo menos una hora diaria, pero si sólo hiciera 15 minutos, de igual forma estaría excelente, porque hagan cuentas, si hacen esos 15 minutos durante 365 días, al final del año habrán hecho 5,475 minutos de ejercicio, que les aseguro se verán reflejados en su salud física y mental.

Ojalá después de este cambio de vida que nos trajo el coronavirus, todo el mundo se mantenga activo para conservar la salud por muchos años.

Les dejo un abrazo a la distancia…

La comida en tiempos de covid-19

Ahora que mi trabajo es hacer compras de supermercado (y tiendas asociadas, así dice mi App jiji) porque trabajo para Conershop, y debo confesar que me gusta mucho, me divierte y me hace feliz, mucho más que cuando era godín, me di cuanta que la mayor parte del tiempo compramos (me incluyo porque en algún tiempo lo hice) alimentos procesados en estas situaciones de emergencia como la que estamos atravesando con el coronavirus.

Si bien es cierto, los alimentos enlatados y procesados tienen mayor durabilidad o tiempo de vida, sin embargo, creo que se podría comer mucho más sano si consideráramos más a los superfoods, las leguminosas y las frutas y verduras que en lo personal, considero se tienen en un concepto de alimentos caros y no es así. Comprar una bolsa de lentejas no cuesta más de 30 pesos y rinde muchísimo, lo mismo sucede con los frijoles, el arroz, los garbanzos, etcétera. Y todos estas leguminosas aportan más nutrientes que una bolsa de papas fritas, galletas, pan, refrescos, golosinas.

Y no hace falta ser un chef o saber cocinar muy bien, no hace falta mucho tiempo para prepararnos nuestro propios alimentos, basta con detenerse y pensar si lo que me estoy comiendo realmente aporta algo a mi cuerpo y mi salud.

Les daré mi ejemplo en forma de lista, para que vean que es muy fácil construir hábitos saludables, y lo sé, no es de un día para otro, pero si diario hacemos algo diferente a lo que hemos venido haciendo por años, verán que cuando menos se den cuenta, ya habrán cambiando varias de sus hábitos de vida.

  1. Prefiero invertir 300 pesos en frutas y verduras que comprar alcohol (y sí tomo de vez en cuando), refrescos, garnachas o cualquier producto procesado.
  2. Me gusta dedicar un día a cocinar todos mis alimentos de la semana, guardarlos en recipientes en el refrigerar y cada día ir tomando de allí para no estar cocinando diario.
  3. Me gusta cocinar cosas muy simples pero que me aporten nutrientes, por ejemplo, los camotes los cocino en la olla express y me los como con otro alimento, una pechuga, con arroz, con frijoles, con pescado, etcétera.
  4. Prefiero llevar al trabajo una lonchera con desayuno, comida y snacks que comprar comida en la calle, sólo no la he llevado cuando de plano sé que no se puede, de lo contrario no me importa estar cargando o que sea grande, porque los que conocen mi lonchera saben que es grande.
  5. Mis snacks son simples, dátiles con nueces, frutas, chocolate (con mayor cantidad de cacao y de preferencia sin azúcares añadidos), gelatina, cacahuates sin sal y sin tostar, almendras, entre otros.
  6. Soy adicta al café, entonces lo que tomo diario es café americano con un poco de leche de almendras y agua, no tomo refrescos, jugos u otras bebidas que se vean muy artificiales.
  7. Cuando se me antoja, como pizza porque me gusta mucho, claro, vegetariana o de quesos, y no pasa nada.

Con este cambio de vida que nos ha traído el coronavirus, quizá podríamos empezar a tener cambios de hábitos como estos que les platico, les aseguro que se sentirán muy bien, no sólo en la salud física, si no también en la mental.

Les abrazo a la distancia y pronto escribiré más para ustedes.

El Paso que no sentí…

Ahora me pongo a pensar en qué momento cambié mi estilo de vida de hacer deporte (varias disciplinas) a no hacer nada de actividad física, porque recuerdo que en el periodo en que cursaba la secundaria me encantaba hacer ejercicio, jugar fútbol, basquetbol, hacer abdominales, etcétera. Y creo que todo comenzó cuando empecé a ser más adulto y trabajar; el tiempo no alcanza y el estrés te paraliza.

Pero afortunadamente, llegó el momento en que regresé a vivir con mis papás (después de varios años que me había independizado) y todo cambió, pues el estilo de cocinar de mi madre es sano (en mi opinión) y de venir comiendo garnachas, comida con mucho aceite, refrescos, postres, alimentos muy procesados, muchas calorías y un desorden de horarios, pasé a comer más verduras, menos carne, tomar agua, comer menos azúcares, menos alimentos procesados y hacer algo de actividad física. Sinceramente di un paso que no me costó trabajo porque en lugar de pensar que estaba haciendo dieta, pensé que era un cambio de hábitos y estilo de vida que me traería muchos beneficios.

El primer cambio que noté fue que bajé de peso y eso me hacía sentir muy bien, no por un motivo estético, sino más bien emocional, me empezaba a sentir feliz, más alegre, segura y con mayor energía.

Me llevó menos de un año hacer este cambio, cuando menos me di cuenta, ya estaba alimentándome más conscientemente, ya hacía nuevamente ejercicio y me sentía completamente diferente…

Continuará 😁

Mi cambio de hábitos

El motivo de este blog es compartirles lo que he hecho en los últimos 6 años para cambiar los hábitos diarios y mejorar mi calidad de vida.

Realmente, ha sido un proceso muy fácil y quiero contarles poco a poco cómo una simple mortal como yo, pudo hacerlo, ya que en la actualidad, en mi opinión, son muchas las personas enfermas (graves y no graves) y estoy segura que con el simple hecho de cambiar de hábitos, se evitarían varias enfermedades.

Por aquí los leo pronto y no olviden sonreír 😁

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