Ahora que mi trabajo es hacer compras de supermercado (y tiendas asociadas, así dice mi App jiji) porque trabajo para Conershop, y debo confesar que me gusta mucho, me divierte y me hace feliz, mucho más que cuando era godín, me di cuanta que la mayor parte del tiempo compramos (me incluyo porque en algún tiempo lo hice) alimentos procesados en estas situaciones de emergencia como la que estamos atravesando con el coronavirus.

Si bien es cierto, los alimentos enlatados y procesados tienen mayor durabilidad o tiempo de vida, sin embargo, creo que se podría comer mucho más sano si consideráramos más a los superfoods, las leguminosas y las frutas y verduras que en lo personal, considero se tienen en un concepto de alimentos caros y no es así. Comprar una bolsa de lentejas no cuesta más de 30 pesos y rinde muchísimo, lo mismo sucede con los frijoles, el arroz, los garbanzos, etcétera. Y todos estas leguminosas aportan más nutrientes que una bolsa de papas fritas, galletas, pan, refrescos, golosinas.

Y no hace falta ser un chef o saber cocinar muy bien, no hace falta mucho tiempo para prepararnos nuestro propios alimentos, basta con detenerse y pensar si lo que me estoy comiendo realmente aporta algo a mi cuerpo y mi salud.

Les daré mi ejemplo en forma de lista, para que vean que es muy fácil construir hábitos saludables, y lo sé, no es de un día para otro, pero si diario hacemos algo diferente a lo que hemos venido haciendo por años, verán que cuando menos se den cuenta, ya habrán cambiando varias de sus hábitos de vida.

  1. Prefiero invertir 300 pesos en frutas y verduras que comprar alcohol (y sí tomo de vez en cuando), refrescos, garnachas o cualquier producto procesado.
  2. Me gusta dedicar un día a cocinar todos mis alimentos de la semana, guardarlos en recipientes en el refrigerar y cada día ir tomando de allí para no estar cocinando diario.
  3. Me gusta cocinar cosas muy simples pero que me aporten nutrientes, por ejemplo, los camotes los cocino en la olla express y me los como con otro alimento, una pechuga, con arroz, con frijoles, con pescado, etcétera.
  4. Prefiero llevar al trabajo una lonchera con desayuno, comida y snacks que comprar comida en la calle, sólo no la he llevado cuando de plano sé que no se puede, de lo contrario no me importa estar cargando o que sea grande, porque los que conocen mi lonchera saben que es grande.
  5. Mis snacks son simples, dátiles con nueces, frutas, chocolate (con mayor cantidad de cacao y de preferencia sin azúcares añadidos), gelatina, cacahuates sin sal y sin tostar, almendras, entre otros.
  6. Soy adicta al café, entonces lo que tomo diario es café americano con un poco de leche de almendras y agua, no tomo refrescos, jugos u otras bebidas que se vean muy artificiales.
  7. Cuando se me antoja, como pizza porque me gusta mucho, claro, vegetariana o de quesos, y no pasa nada.

Con este cambio de vida que nos ha traído el coronavirus, quizá podríamos empezar a tener cambios de hábitos como estos que les platico, les aseguro que se sentirán muy bien, no sólo en la salud física, si no también en la mental.

Les abrazo a la distancia y pronto escribiré más para ustedes.